Editorial

La última milla se ajusta a la nueva realidad

 

la par del incremento en la demanda del e-commerce que se ha dado en 2020, se ha experimentado la necesidad de crear nuevos centros de última milla para solventar las exigencias de los clientes que han encontrado en éste la base para satisfacer sus necesidades, pero en este tipo de consumo no se trata de la compra per se, sino de la velocidad de entrega y la experiencia en sí misma.

A raíz de esto, las operaciones de última milla se han colocado como la columna vertebral de la logística y los operadores se han visto en la necesidad de incrementar la capacidad de los centros logísticos ya instaurados en la ZMVM e incluso se prevé la creación de nuevas instalaciones ubicadas mucho más cerca de los compradores para agilizar los tiempos de entrega; algunos de los lugares que ya se encuentran en la mira son: el municipio de Naucalpan en el Estado de México, la zona industrial de Vallejo, Iztapalapa, Mixcoac, Granjas México, Acoxpa, entre otros.

Pero también supone un enorme reto por el ya de por sí abarrotado tránsito y la saturación de construcciones de la ZMVM, por ello los operadores logísticos y los grandes retails están buscando nuevas formas para ser eficientes en espacios más pequeños, en pocas palabras: se están ajustando a la nueva realidad.

Si bien como ya hemos dicho la última milla es la columna vertebral de la logística, es necesario también voltear a ver un elemento que podemos considerar -en concordancia con la analogía- como las vértebras: estos son los vehículos para las entregas. Así las armadoras juegan un papel crucial pues se les exige contar con unidades tecnológicamente avanzadas, pequeñas, capaces, con menores consumos de combustible, amigables con el medio ambiente e incluso que operen con combustibles alternativos.

No cabe duda de que el 2020 ha sido un año muy difícil, pero también ha sido el parteaguas para una transformación que no tiene vuelta atrás.